Los al-goritos


Gran parte de nuestros ecologistas (yo mismo) somos unos Al Gore en pequeño, unos al-goritos. Dicen del ecologista ex candidato a la Casa Blanca que vive a cuerpo de rey en una mansión de 700 m2. Una casita con 20 habitaciones y piscina privada que consumió 22.619 kilowatios/hora en el mes de agosto, gastando más del doble de la media de las familias americanas en un año (10.656 kilowatios/hora). También los euskal ecologistas protestamos por las interminables obras que generan la necesidad, real o ficticia, de infraestructuras, y lo hacemos con dos coches en el garage, con casas unifamiliares de 300 m2 y con 4.000 euros/mes para gastar por familia (son la excepción, ya lo sé).

Esta actitud pecaminosamente hipócrita de los ecologistas, entre los que yo me encuentro (no en los 4.000), me recuerda a las tasas de CO2 que los países occidentales pueden permitirse el lujo de comprar a los miserables Estados del sur para continuar así con su destrucción del planeta en nombre de la tecnología, del progreso y de la justicia. Los ecologistas vivimos en ese norteño mundo ampuloso, disfrutando de los recursos esquilmados a África, Asia y Sudamérica.

Yo propondría una especie de decálogo para el ecologista, para el progresista, para el izquierdista, para mi, por ser los más reivindicativos. Decálogo cuyo cumplimiento sería de rigor. Decálogo en el que se definiría lo que resulta qué es estrictamente necesario para vivir con decencia:

1.- Si se es soltero, ni pensar en vivir en una casa unifamiliar. Es suficiente con una vivienda de 50 m2. Matrimonio sin hijos: 60 m2. Matrimonio con un hijo: 70 m2. Matrimonio con 2 hijos: 80 m2. Y así sucesivamente. Ya está bien de reclamar entornos limpios, poco cemente y menos ruidos desde la enorme ocupación de terreno y gasto de energía que supone la vivienda unifamiliar.

2.- Los sueldos estarían en función del número de miembros de la familia, con un apartado especial en función del rendimiento. Lo del dinero es muy importante porque una persona reivindicativa no quema su dinero; lo gasta. Será en ropa, en cochazos, en vacaciones o en cervezas; pero lo gasta, lo cual siempre afecta al medio ambiente.

3.- Establecer un racionamiento en consumo de agua, electricidad, gasolina, gas y demás energías. Pues para que no seamos unos All Gore. Gastaremos en función de la cartilla de racionamiento. Así sabremos cómo se las arreglan los que no poseen nada.

4.- Jamás usar vehículo para trasladarse a distancias menores de 2 kilómetros. Los vehículos con menos de tres ocupantes serán penalizados. No puede ser que despotriquemos contra las autopistas y los trenes y tengamos en casa dos coches para dos personas, porque nos convertimos en los primeros impulsores de esas infraestructuras.

El 80% de la población mundial no necesita realizar autos de fe naturista porque no poseen automóviles ni casas ni lavadoras ni piscinas ni tres períodos vacacionales anuales ni (…) nada que llevarse a la boca a veces. Ellos son los paganos en esta cuestión; y son, sobre todo, los inocentes. Las culpas del desastre son nuestras, también de los ecologistas ¿A qué estamos dispuestos a renunciar?

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