Ibarretxe, Garaikoetxea, Urkullu y Galdos


A pocos le caben dudas: la política ya no es lo que era, “una actividad estimada, dotada de autoridad y prestigio, generadora de entusiasmo colectivo,... (Innerarity). “La mayor parte de la ciudadanía vasca está hastiada de la política, aun cuando hasta hace bien poco la política vasca emocionaba” (I.Martínez de Luna). Frases de ese tenor nos dibujan un panorama político descorazonador. Mas aún cuando la desazón no se centra en la política, sino en los políticos; no está en el desinterés por las cuestiones acuciantes, sino que se ha abierto una enorme brecha entre las élites políticas y las bases, la sociedad: “La sociedad vasca no puede ser un mero espectador pasivo” (Lehendakari). ¿Qué pasos urgentes reclama la situación al nacionalismo, a los abertzales? Unidad y cesión de confianza a las bases, a la sociedad. ¿Quiénes pueden liderar la catarsis?

Si el mal arriba descrito afecta a toda la política en general, me interesa particularmente en lo que afecta al abertzalismo, y más concretamente al PNV. Y aquí quiero hacer otra incursión, con su venia, en la segunda parte del artículo de A. Uriarte, en esa en la que "el más osado de todos" de los que acudieron al txoko se atrevía a plantear que "debemos impulsar una alianza estratégica entre EAJ y EA que posibilite la 'fusión' en un nuevo modelo de partido, un modelo desde la lealtad a las ideas”; continúa (el osado): “se deben de cambiar las estrellas que no han aportado lo suficiente, se debe dejar entrar la credibilidad”; da nombres: “Uno seria , Iñaki Galdos en Gipuzkoa y el otro, el presidente del EBB, Iñigo Urkullu. La tarea que deberían de tomarse entre los dos debe ser la de unificar dos partidos, EAJ y EA. Las próximas autonómicas deben ser una coalición que se presente con una nueva forma definitiva y de unión de lo que fue el antiguo EAJ de antes de la ruptura del 1986”; para terminar la incursión en esta inaplazable y espinosa cuestión con una asignación de deberes para Egibar y Ziarreta: “(…) son necesarios, tienen la misión de dar un paso atrás y trabajar para los otros dos, con lealtad y respeto, tienen la obligación de abandonar las formas que hemos vivido”.

La reflexión podrá gustar más o menos, pero nadie le sustraerá ni un ápice de importancia. Yo les agradezco el atrevimiento. Hace tiempo que reclamo de los profesores Olaskoaga, Bakaikoa y Castells la segunda parte del artículo “Urgente cambio de estrategia del nacionalismo vasco (I)”, aquel en el que exponían con crudeza que “los cada vez peores resultados y disminución de influencia de los partidos nacionalistas institucionales exigen un profundo análisis.” Análisis que atañe a los partidos y no al nacionalismo que “pese a ellos, goza de excelente salud, ya que el nacionalismo vasco no está en crisis como proclaman los partidos constitucionalistas".

La división del nacionalismo ha generado, según ellos, una profunda crisis, lo que viene generando un aumento de abstención dentro de sus filas. Les recuerda a los partidos, en línea con lo formulado por otros autores arriba mencionados que “la profunda diferencia que existe entre los afiliados y una ciudadanía exigente que no los va a apoyar en las urnas si trayectoria, candidatos y estrategia no son de su agrado".

Y también ellos, al igual que lo hicieron Uriarte y su cuadrilla, se atrevieron con los nombres que deberían pilotar la refundación/fusión o como queramos llamarlo “liderado por el lehendakari Ibarretxe, el mejor activo de consenso actual del PNV, junto con el ex lehendakari Garaikoetxea”.

Una refundación a realizar en breve plazo que debiera basarse “en una actualización de los estatutos del PNV”. La resultante sería “un partido que acoja a los mejores y margine a los mediocres, en la línea de los años de la transición, y que vean en la política una vocación y no una profesión que supla sus escasas posibilidades en otros campos”. Este comentario me recordó aquel otro artículo de Txema Montero, cuyo rastro tardó semanas en extinguirse.

No puedo zanjar el post sin hacer referencia a las ideas que el profesor Martínez de Luna atribuye a Edmund Burke, relativas a la función de los partidos políticos:

a) Los partidos políticos deben unirse para luchar conjuntamente por los intereses fundamentales de la comunidad a la que representan.

b) Si no se procede de la forma descrita no estaríamos hablando de partidos políticos, sino de facciones.

c) No es posible que un territorio avance si los partidos parlamentarios se caracterizan por actuar como facciones.

Estamos ante unas elecciones. La coalición para las generales se esfuma definitivamente. Urkullu apostó por una alianza natural con EA que tampoco ha resultado. Al final cada cual irá por su cuenta. Personalmente no tenía mucha confianza en ESTA coalición. Lo cual no es óbice para opinar que tarde o temprano habrá que intentar algo parecido. Y, si no, estaremos abocados a lo que los profesores citados más arriba nos transmitieron al final de su artículo:

"Y, en cuanto al destino del voto, cooperar con irresponsables puede ser también una irresponsabilidad, y la abstención hasta que se despeje el panorama puede ser una buena opción. No se puede apelar al voto como un mal menor, cuando este mal ya es mayor. Si el nacionalismo pierde las instituciones del país, la culpa será de la falta de acierto de los actuales dirigentes y no de los ciudadanos y quizás así, después de la crisis venga la catarsis necesaria y la más que nunca urgente recuperación."

2 Comentarios:

Anonymous Partidario dijo...

Refundación ¿bajo qué siglas? ¿el rupturista Garaikoetxea como unificador?

En estos momentos hay un motivo para la unidad por encima del resto: el Plan Ibarretxe. Suponto que hasta el 9 de marzo todos se partirán la cara por conseguir representación en la capital de España. Luego a trabajar para recomponer.

En este ambiente de elecciones constantes no hay manera de hacer nada con sosiego.

14 enero, 2008 12:39  
Blogger aitor dijo...

algunos ingenuos como yo pensamos que después de la presidencia de arzalluz y con las figuras del conflicto fuera, se debía empezar con esto, con un esfuerzo de parte de los dos que fueran presidentes como catalizadores de este movimiento.
Como decía xabier, "aunque pases de la política, la política no pasa de ti", por eso la abstención no es una buena formula.
en lo del pacto frustrado, como te insinué, de los integrantes de la coalición todos querían un diputado electo y después cada uno en su grupo, EB con IU, Aralar al mixto y EA al mixto, que eso de estar en un grupo sin voz no va con ellos.

14 enero, 2008 17:12  

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