¡Que viene el lobo!
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Artículo de Enric Sopena en El Plural. El problema no es Navarra. El problema para la Unión del Pueblo Navarro (UPN/PP) se llama Gobierno de coalición entre PSN (Partido Socialista Navarro) y Nafarroa Bai. No pudo ser más explícito Miguel Sanz, presidente del Gobierno navarro. Ante sus manifestantes, y en el mitin que él mismo se montó –sin ninguna vergüenza-, pagando el show todos los contribuyentes, dijo literalmente: “Queremos oír que el PSN no pactará un Gobierno con partidos nacionalistas que no respetan el régimen institucional de nuestra Comunidad”. ¡Acabáramos, Sr. Sanz! Éste sí es su problema. No el de Navarra. La derecha se tambalea en Navarra y para eludir la derrota previsible convierte sus zozobras partidistas en una cuestión de Estado. Muy típico de estos grandes demócratas conservadores. Se han especializado en transformar nimiedades –siempre que éstas les sean electoralmente adversas- en terremotos. Sanz pretende ni más ni menos que aplicar una especie de apartheid a los nacionalistas pacíficos y democráticos, de modo que no puedan llegar a acuerdos de Gobierno en la Comunidad navarra con los socialistas. El pretexto es Navarra en primer término y, en segundo, España. O al revés. Cláusula de seguridad Sanz lo que en realidad quiere –con el respaldo de Mariano Rajoy, como se comprobó ayer- es una cláusula de seguridad ante los votos. O sea, blindarse frente a la voluntad de las urnas. Por lo visto, no todos los partidos han de ser –en la práctica- constitucionalmente iguales en Navarra. ¿A qué teme la UPN/PP? ¿Tan poca confianza tiene en el conjunto de los navarros que le espanta al ex alcalde de Corella incluso el referéndum que figura nada menos que en la Constitución? Ha anatemizado la frase de Zapatero, repetida ayer por Fernández de la Vega: “El futuro de Navarra depende de los navarros”. Mitos abstractos No está mal que sea así, si el referente pasa por la ciudadanía y no por banderas y mitos abstractos que amagan a menudo los verdaderos intereses, que son ideológicos y de partido. Están por ver los resultados electorales. Está por ver si socialistas y Nafarroa Bai suman los votos suficientes como para formar Gobierno. Y está por ver si se ponen finalmente de acuerdo. Pero si se pusieran, eso no predeterminaría nada en cuanto a posibles modificaciones institucionales de Navarra. ERC La presencia en el Gobierno de la Generalitat catalana de ERC no ha significado ni la independencia de Cataluña ni que el PSC exija el fin de la Monarquía y el restablecimiento de la República. Un año y medio después de los comicios gallegos, el Partido Socialista de Galicia y el Bloque tratan simplemente de convencer al PP para sacar adelante un nuevo estatuto. Como hicieron en la Comunidad Valenciana PP y PSPV. La dificultad, por cierto, no reside en el PP que lidera el templado Núñez Feijoo, sino en el PP que lideran Rajoy, Acebes y Zaplana. Aun así, otros estatutos han sido aprobados con el beneplácito expreso del PP. Los huesos de Mola Expertos en el arte del engaño, no paran de inventarse fábulas y, de cuando en cuando, alguna que otra apocalipsis nacional para anunciar con desgarro que viene el lobo, que viene el lobo. Nunca aparece el lobo, pero con insoportable frecuencia han dado en salir ellos a la calle. Ayer lo hicieron en Pamplona. Se unieron a la marcha falangistas y requetés. Los huesos del general Mola debieron de rechinar de nostalgia en su tumba. Como le ha recordado a Arístegui la eurodiputada y responsable de Política Internacional del PSOE, Elena Valenciano, mucho más rancio que la manifestación contra la guerra fue compartir protesta con el Requeté." Etiquetas: Nafarroa |
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