"La noche me confunde"


La versión original de la expresión lleva la autoría de ese personaje caribeño que responde al nombre de Dinio, pero pronto se extendió su uso para dar razón de cualquier comportamiento extraño, anómalo y, en cualquier caso, inexplicable, admitiendo además infinitas variantes, según el origen que cada uno quiera atribuir a la “confusión” de turno.

Pues parece que, en este caso, son las fiestas de San Fermín (o “los sanfermines” parafraseando a Eskubi) las que han confundido a más de uno.

Empecemos por la propuesta de un "gobierno de exclusión" formulada por el ingenioso hidalgo corellano, Miguel Sanz, que parece haber confundido el alboroto sanferminero con una revuelta encubierta que pudiera dar al traste con la esencia de su rancio navarrismo de palio y bayoneta. Así, antes que abandonar (su) Navarra en manos de la perfidia abertzale ha preferido decretar el estado de emergencia y convocar lo que el llama un gobierno de concentración que lo único que deja claro es que solamente concentra a quienes él quiere mientras que “a los vascos, ni agua”.

Otro que parece navegar en los mismos mares de confusión es O.L. Fonseca que atribuye el supuesto fin de las negociaciones PSN/NaBai a la divina intervención del capotillo de San Fermín, por quien ha surgido una repentina devoción en los despachos de Ferraz, generosamente correspondida, por cierto, por el santo "que todo lo ve" que ha dado, según la crónica digital, plena satisfacción a los planteamientos de la cúpula socialista de que “el PSN no es ni el PSC ni el PSE y finalmente hará lo que se les diga desde Madrid”.

Mientras tanto, Patxi Zabaleta evitando el fondo del asunto, en lugar de referirse a "lo que es", prefiere hablar de "lo que puede ser": "el acuerdo es perfectamente posible. Hemos puesto sobre la mesa una propuesta responsable, generosa y clara. Responsable porque no hacemos lo que más nos conviene, que son nuevas elecciones; generosa, porque cedemos la Presidencia después de quedarnos sin la alcaldía de Pamplona y sin la Presidencia del Parlamento; y clara, porque todos los navarros saben qué proponemos. Si no hay acuerdo, no será por Nafarroa Bai".

Y entretanto, para desmentir a quien le situaba de vacaciones y alejado de las negociaciones, reaparece un también confuso Fernando Puras para volver a cometer el error de intentar quedar bien con todos y, a la vez, "tocarles el trigémino" a unos, cuando rechaza como inaceptable la propuesta de Sanz, y a otros, cuando se oferce como garante de "la presencia [en el Gobierno Foral] de todas las sensibilidades políticas".

Mejor, casi, que esperemos al "pobre de mi"...

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