
La visita de Rajoy a Gasteiz, aparte del previsible discurso político, nos dejó dos verdaderas perlas: una es ese delirante cálculo electoral por el cual vaticina que el PP obtendrá 14 concejales en el próximo consistorio (tal vez esté sumando a los 9 de ahora otros 5 que indudablemente conseguirá la Innovación Democrática de Gochone Mora). La otra joyita es esa afirmación de que "
mi programa para España será lo que Alonso ha hecho en Vitoria".
Visionarias palabras que estimulan a realizar un ejercicio de política ficción. ¿Qué pasaría si en las próximas elecciones generales gana Rajoy sin mayoría absoluta, se hace con el gobierno y trata de desarrollar el "modelo Alonso" de gestión local?, ¿cómo sería, un suponer, la España del 2016?
-Se clausurarían todas las plantas desalinizadoras de la costa meditarranea para recuperar el proyecto de trasvase del Ebro. Finalizadas e inauguradas las obras, ejecutadas por Corsan-Corviam, se comprobaría que el 73% del agua trasvasada se pierde por filtraciones en la red.
-Se iniciaría un proceso de liberación de suelo ocupado por instalaciones militares enajenándolo para la construcción de grandes centros comerciales donde supuestamente habría un protagonismo del comercio autóctono y no de las grandes franquicias. Al año de su inauguración toda esa cadena de centros comerciales estaría en manos de fondos de inversión holandeses.
-Se reformaría la ley de costas incluyendo el siguiente artículo "Toda urbanización que conste de seis viviendas unifamiliares a pie de playa tendrá derecho a utilizar una franja de suelo público para construir un séptimo chalé contra el criterio de los servicios topográficos del Estado. Todos los permisos de construcción los concederá directamente el Excmo. Ministro de Medio Ambiente, D. Vicente Martínez Pujalte".
-Se instauraría una nueva política de construcción de equípamientos más económicos con la técnica del prefabricado. Así se haría, por ejemplo, con la Expo 2014 de Valencia.
-Se permutaría el Palacio Real con el Banco del Santander en una rocambolesca operación por la que el Estado obtendría tres millones de euros y un inmueble que ya sería de su propiedad.
-Se proyectaría la construcción del mayor puente de Europa con las Islas Baleares. El concurso para la ejecución de las obras lo ganaría casualmente también Corsan-Corviam. Las obras estarían un año sin empezar. Se acabaría revocando la adjudicación.
-Se llevaría a cabo un ambicioso plan de reedificación de la red de Museos Nacionales. Para financiar la operación se permitiría a la empresa ganadora del contrato construir un número indeterminado de apartamentos tutelados anexos.
-Se dejaría envejecer toda la flota de trenes de Renfe hasta superar en una década la vida útil de cada vehículo. La oposición acabaría forzando al gobierno a reemplazar unas locomotoras tercermundistas.
-Se renovaría la contrata del ejército de modo que tanques y aviones de combate dejarían de funcionar con gasoil o queroseno para alimentarse con gas natural. La empresa adjudicataria de ese fabuloso concurso sería FCC.
- Los buzones de Correos dejarían de ser metálicos para convertirse en metaloplásticos e innacesibles para personas con discapacidades. Harían las delicias de jóvenes alborotadores con ganas de quemar algo.
En fin, la lista de logros sería interminable. Sólo hace falta dejar volar la imaginación e intuir los terribles resultados.
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