Gestión y premisas ideológicas (I)


Me ha llamado la atención la contradicción existente entre lo expresado por I. Anasagasti respecto de la gestión y de las esencias; y lo manifestado por I. Urkullu en relación a las premisas ideológicas y políticas a tener en cuenta para la conformación de las instituciones municipales y forales. Anasagasti nos recuerda que en las pasadas elecciones se debía haber hablado de la gestión y de lo hecho hasta entonces , y no de cuestiones esencialistas. Urkullu, en cambio, considera que las premisas ideológicas y políticas son claves para llegar a acuerdos post-electorales. Mismo contexto, diferente visión.



A Anasagasti habría que matizarle que vende gestión quien ha tenido la oportunidad de hacerlo desde el control del presupuesto. No es el caso de Vitoria y de Álava. En Vitoria y en Álava ha mandado el PP los últimos 8 años con Alonso y Rabanera. Tanto el PSE con Lazcoz y Prieto, como el PNV con Martínez e Iturritxa han estado en labores de oposición. Hay otro añadido: el PP ha gobernado la diputación alavesa con el apoyo del PSOE, siendo como fue el PNV la primera fuerza en Álava. Cabe interpretar que al quedar, en estas elecciones, primeros en Álava los del PP y segundos los del PSE han resultado premiados conjuntamente por su buena labor; o que Lazcoz haya recogido los frutos de su buena oposición a la deficiente gestión del alcalde Alonso.

La labor de oposición del PSE y Lazcoz ha estado muy por debajo de la ejercida por el PNV y Martínez en el Ayuntamiento. En la Diputación ha sido todavía más patente la diferencia, por lo ya comentado del apoyo socialista al gobierno de Rabanera. Bien es cierto que Rabanera ha sido un pepero atípico. Campechano y de buen trato, como los del PNV. Así lo describe hoy I. Suárez-Zuloaga. A ver Anasagasti ¿qué ha impulsado a Lazcoz a ser la primera fuerza municipal y a De Andrés la primera del Territorio alavés? ¿La labor de oposición socialista? ¿La gestión del PP? ¿La falta de carisma? No necesariamente.

Mientras socialistas y populares han tenido 3/4 de la campaña hecha con Zapatero y Rajoy, Martínez y Agirre se las han apañado prácticamente ellos solitos, con apoyos puntuales del esencialista Ibarretxe, y más esporádicos del gestor Imaz. Mientras los socialistas Lazcoz y Prieto y los peperos Alonso y De Andrés han ganado o perdido en función de lo que acontecía en España, Martínez y Agirre se han ceñido, prácticamente toda la campaña, a eso que reclama Anasagasti: a vender buena oposición y capacidad de gestión. Ahí es donde fallaron; en ofrecer lo mismo que otros candidatos, sin el apoyo mediático y contextual de ellos. A ello habría que sumar que X. Agirre tuvo que postularse como candidato con el tren en marcha, por la renuncia de Iturrixa.

Con buena oposición y promesas de gestión eficaz no vendes un chorizo en toda la feria. Ahí teníamos que haber metido otros conceptos que marcaran la diferencia, justo los que Anasagasti llama esencialistas (esta palabreja me suena a J. Losantos y La Razón) y que yo enfatizo como: pueblo/nación, derecho a decidir el futuro, proceso de normalización, territorio, lengua. Todos ellos están en el origen de la ideología jeltzale y abertzale, y se mantienen ahí 100 años después ¿Somos o no somos? Si lo somos, lo somos siempre. Y si no lo somos, cambiamos de nombre e ideología, y a otra cosa mariposa.

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