Dictadura con Libertad


Entre los muchos ciclos que se cierran esta semana, uno ciertamente interesante es el de la dictadura informativa sobre la situación de las obras municipales. Parecerá una tontería, pero este aspecto fue una de las puntas de lanza en la batalla mediática por desbancar al PNV de la alcaldía en 1999. Muchos recordarán todavía los seriales que se cascaba El Correo Español a costa de los retrasos de la reforma de la calle Gorbea, los problemas con las obras de Hegoalde o el agujero de la calle Francia. ¡Cómo han cambiado las tornas en los últimos ocho años!


Baste tomar como ejemplo las obras de la calle Libertad. Se adjudicaron en octubre de 2006 con un plazo de ejecución de cuatro meses. Han pasado siete meses y la calle permanece levantada. Es de suponer que hasta bien entrado julio la pesadilla no finalice con lo que se habrá consumido doble plazo del previsto.

En el último año El Correo Español ha informado en seis ocasiones de este proyecto. Para decir que se adjudicaba, para decir que se modificarían los accesos al parking del Artium, para decir que la reforma empezaría el pasado septiembre, para insistir en que se empezaría en septiembre, para decir que definitivamente comenzarían a finales de ese mes, para informar de los descuentos de parking a los damnificados y finalmente para certificar que las obras empezarían el pasado marzo. En ningún caso se ha titulado con palabras como “retraso”, “demora”, “posponer” o “aplazamiento”.

Ha habido una completa descoordinación entre los departamentos de Urbanismo y Movilidad. Se planificó pésimamente la apertura al tráfico de Prudencio María de Verástegui. No se coordinó correctamente la inclusión en los trabajos de las canalizaciones de Euskaltel. No se informó con la debida antelación al vecindario sobre el cierre de la calle. Nunca se ha planteado una alternativa seria a la pérdida de plazas de aparcamiento en superficie… de todo esto no hemos tenido noticia por parte del medio que, mal que nos pese, sigue canalizando el grueso de la información municipal.

En los últimos meses, especialmente durante la campaña electoral, El Correo Español ha practicado un inusitado periodismo de lo futurible con todo lo relativo a la gestión del PP en el Ayuntamiento. Todo o casi todo han sido anuncios de lo bien que iban las obras y de lo mucho que se iba a hacer en un desaforado empeño de vender una labor invendible. Siempre positivo, nunca negativo. A su manera Vocento se ha retratado y mucho en los últimos tiempos. La pregunta ahora es, ¿alguien les pasará factura?, ¿se esperan nuevos criterios en el reparto de publicidad institucional?, ¿se intuye una nueva doctrina en materia de filtración de informaciones?

La lógica nos impulsa a contestar que sí. La experiencia nos demuestra que no.

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