Hoy por tí, mañana...


Extracto de la declaración del Gobierno Vasco con motivo del 70 aniversario del bombardeo de Gernika: "Pasado mañana se cumple el 70 aniversario del bombardeo de Gernika. Los aviones de la Legión Condor a las órdenes de Franco, sembraron de muerte y destrucción Gernika y, por si eso fuera poco, quisieron arrasar moralmente Gernika y Euskadi, por medio de la mentira. Los mismos que lanzaron las bombas y la metralla sobre Gernika, nos bombardearon con mentiras".

"La tragedia de Gernika se prolongó durante 40 años de dictadura, hasta la muerte de Franco en 1975. Los autores e inductores de aquel crimen nunca han reconocido su responsabilidad, e incluso hoy, algunos pocos pretenden negar y rescribir la historia".

"El actual Gobierno y el Parlamento español son herederos de aquel gobierno legítimo de la República, truncado por el alzamiento de Franco. Tienen, por tanto, toda la legitimidad democrática para condenar la dictadura franquista y para pedir perdón por todos los crímenes cometidos en nombre de España. Un gesto y un reconocimiento que se nos debe a Gernika y a Euskadi y, también, a la propia sociedad española".

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Gernika: a 70 años del horror


Gernika

Prof. César Arrondo. Universidad Nacional de La Plata (Argentina).

El 26 de junio de 2007, se cumplen 70 años del bombardeo que la aviación Nazi realizara sobre la Villa de Gernika. Fue este un primer ensayo, de lo que sería en adelante la “guerra moderna” de los siglos XX y XXI, donde la justificación ideológica, económica y la intolerancia, permitirá a los poderosos del mundo, barrer con ciudades, culturas, etnias y pequeñas naciones.

Mucha gente se pregunta: ¿porqué Gernika?. Porque es el símbolo de un pueblo, como el vasco, que ha estado allí desde hace unos 7000 años, a ambos lados de los Pirineos, con sus leyes, su democracia, su lengua, su cultura y su estilo de vida. En este sentido, Franco sabia muy bien, el significado que la ciudad, su Casa de Juntas y su Roble, tenían para el pueblo vasco.

Para ejemplificar el sentimiento del pueblo vasco ante el bombardeo, no hay nada mejor que las declaraciones a la prensa vasca del día después, del Lehendakari (Presidente) José Antonio Agirre, cuando afirmaba: “Los aviones alemanes, al servicio de los rebeldes españoles han bombardeado Gernika, arrasado este pueblo histórico tan venerado por todos los vascos. Han intentado herirnos en los más profundo de nuestros sentimientos patrióticos, dejando bien en claro una vez más, lo que Euzkadi puede esperar de todos aquellos que no dudan en arrasar hasta la última piedra el santuario que representa los siglos de nuestra libertad y democracia. Ante semejante atrocidad, todos los vascos, debemos reaccionar con violencia, jurando desde lo más profundo nuestros corazones defender si llega el caso, los derechos de nuestro pueblo con una determinación y heroísmo sin precedentes. No podemos ocultar la gravedad del momento, pero la victoria no podrá ser nunca del invasor, si alimentando nuestra moral con fuerza y determinación nos armamos de valor para derrotarlos”.

El 26 de abril, los vascos desarrollarán todos los rituales correspondientes para enaltecer la fecha, con el fin de perpetuar la memoria del hecho histórico. Y también la diáspora se sumará a las innumerables demostraciones de recuerdo, recogimiento y sentimiento. En tal sentido, los oficios religiosos, homenajes junto al árbol, recordatorios en los medios, testimonios y demás actividades ilustrativas, marcarán la jornada del 70 aniversario. Pero imagino que íntimamente, la mayoría de los vascos y sus descendientes, tienen muy en claro, que lo ocurrido el 26 de abril de 1937, fue el inicio del un plan sistemático del nacionalismo español, para minimizar cultural y políticamente las posibilidades de autodeterminación de la nación vasca. En este sentido, hoy sobrevuela el país vasco la irracional violencia de ETA, y de igual manera responde el Estado, a partir del cierre periódicos en Euskera, la ilegalización de formaciones políticas, limitando el uso de la lengua, dispersando a los presos vascos y hasta se prohíbe al país vasco, tener sus propias representaciones deportivas.

Esta bien conmemorar y mantener la memoria histórica, pero mucho mejor, es vincular los hechos de una historia lineal, que ya lleva 70 años, donde los vascos han resistido el embate contra sus derechos históricos, entre ellos, a ejercer su derecho a decidir. En tal sentido, hay un pueblo que se ilusiona y sueña con vivir en democracia, libertad y paz, y que mantiene muy presente las sabias palabras de su Lehendakari (Presidente) José Antonio Agirre: “debemos jurar desde lo más profundo de nuestros corazones defender los derechos de nuestro pueblo, con determinación y patriotismo”.

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70 aniversario de los crímenes de Azazeta


El 31 de marzo de 1937 un grupo de falangistas y guardias civiles llegados de Donostia, dirigidos por el requeté de Gasteiz Bruno Ruiz de Apodaka asesinaban a unos cincuenta metros de la cuneta derecha en el kilómetro 16 del Puerto de Azazeta a dieciséis demócratas de diversos partidos y simpatizantes, sacados de la prisión provincial de Gasteiz. Todo ello en nombre de Dios, España y el Rey.

El 26 de marzo de 1937, pocos días antes de comenzar la ofensiva de los fascistas sobre Bilbao, había llegado a Gasteiz Emilio Mola, general Director del Alzamiento fascista exigiendo a las recién nombradas autoridades fascistas mayor acción en la represión, “pues era necesario aterrorizar a la retaguardia en la víspera de la ofensiva contra Vizcaya”.

En la tarde del 30 de marzo se reunieron para tomar café en Hermandad Alavesa, sede de los carlistas, diversas autoridades del Ayuntamiento y de la Diputación provincial junto con conocidos requetés para elaborar la lista de los que debían ser sacados de la cárcel para ser asesinados, lista que comprendía a diversos militantes y simpatizantes de todos los partidos demócratas.

A la una de la madrugada del 31 de marzo se personaron en la cárcel los asesinos y el jefe de Servicios de la prisión, Galo Zabalza, vestido de falangista, pese a no estar de servicio, junto con el oficial de prisiones Gandara fueron a sacarlos de sus celdas diciendo que iban a ser puestos en libertad por orden del Delegado de Orden Público, Pelegrín, quien firmaba la orden, exigiéndoles que firmasen un escrito en el que aparecía que eran puestos en libertad.

A efectos legales esta simulación de puesta en libertad significaba una carga más añadida a las familias de los asesinados, puesto que legalmente figuraban simplemente como desaparecidos y nunca como muertos. Es decir sus mujeres no eran viudas, ni sus hijos huérfanos con todo lo que esto significaba legalmente cara al futuro. Pasados bastantes años se fueron exhumando los restos de Abaitua, Zarate, Collel y Manuel Hernández, teniendo el resto de familiares que esperar hasta el otoño de 1977.

En cuanto salían de la cárcel eran maniatados y distribuidos en dos camiones aparcados, con los que fueron conducidos al lugar del crimen. Los asesinados fueron Teodoro González de Zarate Sáez de Izquierda Republicana, último alcalde elegido democráticamente hasta la llegada de la democracia en 1979, Manuel Collel Aguila de Unión Republicana, José Luís Abaitua Pérez del PNV, Juan F. Díaz de Arcaya Lz de Aberasturi del PSOE, Casimiro Cerrajería Izurraín de UGT, Víctor Alejandre Angulo de PRS, Prisco Hernández Arejola de CNT, Jesús Estrada Abalos del PCE, Daniel García de Albéniz Azazeta de CNT, junto con Francisco Garrido Saéz de Ugarte, José Domingo San Vicente, Constantino González Santa María, Jaime Conca Amorós, Manuel Hernández Ibáñez de Garayo, Antonio García Bengoetxea y Eduardo Cobo González.

A la mañana siguiente el sacerdote D. Pedro Anitua, junto con algunas de las mujeres de los asesinados, se personó en la Comisaría donde en aquel momento se encontraban, entre otros Bruno Ruiz de Apodaka y Galo Zabalza, donde fue amenazado por interesarse por la suerte de unos desaparecidos que “probablemente se habían pasado al otro lado del frente”. Posteriormente sería apercibido por el nuevo Vicario de la Diócesis por “interesarse por la suerte de unos rojos”.

Ezkibel.

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Cándido Saseta, gudari


Candido Saseta Etxebarria

Se conmemora en estos días el 70 aniversario de la muerte de Cándido Saseta, un patriota vasco que lucho contra el levantamiento fascista de julio del año1936, en defensa de la democracia, la libertad y los derechos históricos de su Patria vasca.

Cándido Saseta fue nombrado por el Lehendakari José Antonio Aguirre en el mes de agosto del año 1936, Comandante del Cuartel de Gudaris, el cual, se ubicó en la vecindad de Loiola, en Azpeitia. De aquella institución surgieron unos 250 oficiales de infantería, 100 de artillería y 30 de ingeniería. Como así también más de 40000 gudaris.

Este aguerrido soldado vasco, nació en Hondarribia un 12 de diciembre de 1904 y murió en el frente de batalla en Aceres (Asturias) un 23 de febrero del año 1937.

Días atrás, reflexionábamos en el Batzoki de Hondarribia, en el marco de una jornada de debate sobre el conflicto vasco, de la cual, también participó un grupo de abertzales de Irún, sobre la personalidad y el patriotismo de Cándido Saseta, quien dio su vida por sus ideales, en el marco de un sólido convencimiento patriótico y sin ningún tipo de especulación personal.

Seguramente se realizarán sentidos y merecidos homenajes a Cándido Saseta en estos días, pero sin duda, imagino que el mejor tributo que se le puede ofrecer hoy a este glorioso soldado vasco, es trabajar sin desmayos a favor de la construcción nacional, y para que ello sea posible, habrá que deponer las actitudes personales y sectoriales, trabajando para garantizar el derecho a decidir de las ciudadanas y ciudadanos vascos.

Seguramente el Comandante Saseta y muchos otros Gudaris, observan desde el infinito, la actualidad de Euskal Herría, y sueñan con que la muerte no sea el camino de la solución definitiva del conflicto vasco, está en nosotros, humildes ciudadanos étnicamente vascos, cumplir con sus deseos. Ente sentido, se impone cumplir con el Imperativo del Comandante Saseta: Aurrera, Aurrera!

Prof. César Arrondo. Universidad Nacional de La Plata (Argentina)

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Melilla, 18 de julio de 1936


Guerra civil

"El restablecimiento de este principio de AUTORIDAD, olvidado en los últimos años, exige inexcusablemente que los castigos sean ejemplares, por la seriedad con que se impondrán y la rapidez con que se llevarán a cabo sin titubeos ni vacilaciones".

"(…) El que voluntariamente se niegue a cooperar o dificulte la consecución de estos fines será el que primera y principalmente sufrirá las consecuencias". (Francisco Franco Bahamonde. Melilla, sábado, 18 de Julio de 1936).

Lo dijo,... y lo cumplió.

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